domingo, 24 de febrero de 2013

Periodismo y Twitter: conflicto

El conflicto de la información en las redes sociales

  El problema de las redes en el caso de los periodistas y las empresas a las que pertenecen da para un estudio más que profundo. Empecemos con varios ejemplos que han sucedido en los últimos años y que ejemplifican perfectamente el problema existente actual.
El pasado verano, la periodista de la BBC Laura Kuenssberg avivaba la llama de una controversia que aún continúa y que está lejos de apagarse. Kuenssberg había acumulado 60.000 seguidores en su cuenta de Twitter cuando trabajaba para la BBC. Fichó por la ITV, cambió el nombre a su cuenta, y los seguidores pasaron de recibir 'tuits' vinculados a BBC a recibirlos relacionados con la ITV.
Otro caso es el de Octavia Nsar, editora de la CNN para Oriente Medio, que escribió en Twitter que era triste oír hablar de la muerte de Fadlallah, a quien admiraba mucho (Fadlallah era un destacado ayatolá chiita). La CNN, que comprobó cómo había sentado su comentario en Israel, la despidió argumentando que su credibilidad como editora había quedado en entredicho.
También otros casos de periodistas despedidos por opinar en sus cuentas privadas de redes sociales en contra de las uniones homosexuales o por posicionarse a favor de una parte en grandes temas públicos en los que se exige imparcialidad.
Estos sucesos y ejemplos suscitan una serie de preguntas difíciles de responder. ¿Puede un periodista expresar su opinión personal en Twitter o decantarse por un lado en alguna controversia informativa? ¿Puede un periodista publicar una primicia en su cuenta de Twitter antes que en su medio de comunicación? ¿De quién es una cuenta en redes sociales que se alimenta fundamentalmente con contenido que ese periodista elabora en tiempo de trabajo, pero también gracias al enfoque que le da el periodista y a su credibilidad? 
Para reducir casos como estos, las empresas periodísticas han empezado a regular el uso de las redes sociales por parte de sus trabajadores y a poder ser, definir el límite de actuación de estos. Associated Press, empresa periodística de renombre mundial, en su reglamento interno dedica una serie de páginas a explicar estas actuaciones y prohíbe, entre otras cosas, que sus trabajadores expresen su ideología política en sus cuentas personales de las distintas redes sociales, entre ellas, Twitter.
Otras empresas de comunicación como The Washington Post, Reuters, ESPN, y otras tantas, fijan políticas al respecto, incluso en algunos casos prohibiendo tajantemente que los periodistas usen cuentas personales para asuntos relacionados con el mundo del periodismo, y recordándoles que sólo pueden publicar 'tuits' informativos a través de cuentas oficiales de la corporación, para evitar casos como los de Laura Kuenssberg.
Personalmente creo que estas regulaciones y leyes (por decirlo de alguna forma) chocan contra la libertad de expresión del periodista y del trabajador, además de menospreciar el principal objetivo para el que Twitter ha sido creado, es decir, la opinión personal sobre uno diversos temas.
La propia American Society of News Editors (ASNE), que junta a las editoras de los periódicos estadounidenses, recomienda tener en cuenta que las reglas éticas tradicionales son también aplicables al mundo de la red.
Para mi, el problema es más confuso y difícil de definir cuando hablamos de los 'retuits', y es que hacer un 'retuit' sin ninguna aclaración puede provocar que los seguidores y lectores entiendan como propio el 'tuit' del periodista o incluso del medio donde trabaja.
A parte de lo que puedan decir las distintas instituciones sobre el asunto, creo que el sentido común debería premiar por encima de todo, es decir, si usas la razón y la ética no deberías tener problemas para manejar tu trabajo como periodista en tu empresa y, a la vez, con tu cuenta personal de Twitter.
De todas formas, el futuro pasa por las redes sociales y la información que se dará en el futuro será íntegramente por estas. Finalmente, los medios de comunicación tendrán que buscar estrategias para que Twitter y las demás redes sociales sean prioritarias, ya que se convertirán en la principal fuente de información y de comunicación para el consumidor.

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